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Navidad: "El Verbo era la luz verdadera"

25 Diciembre 2020

El Verbo era la luz verdadera. ¡Menudo año que llevamos! Desde que lo comenzamos no hemos dejado de ver en televisión desastres, conflictos, crisis política, económica, social... catástrofes naturales (y no naturales)... y el COVID, que se ha llevado a una cantidad innumerables de fallecidos, enfermos afectados... ha roto nuestro ritmo de vida: nos ha dejado sin celebraciones, sin poder ver a nuestra gente y seres queridos. Hoy quizás nuestras mesas, que antes se nos quedaban pequeñas, hoy quizás sobren hasta sillas y platos... ¿A quién le puede apetecer celebrar la Navidad?

Pero hoy nos damos cuenta que la alegría de la Navidad no brota de la fiesta, ni de los cotillones o luces de colores o de las compras en tiendas... Brota del encuentro con lo pequeño, con lo esencial... desde una llamada, un pequeño gesto, un esperar a un ser querido... Y así es como Dios se nos manifiesta: desde lo pequeño... Y se hace uno de nosotros, se ha hecho de nuestra "pasta". Y nace pequeño. ¡Dios se nos manifiesta como un niño! No viene como presidente del gobierno, ni de la comunidad autónoma, ni como ministro, ni como rey... se manifiesta así: como un niño, entre pañales... En vuestras casas, ¿a quiénes echarías más cuenta: a un rey, un presidente, un ministro, un... o a un bebé recién nacido? Un pequeño nos puede sacar una sonrisa, puede sacar lo mejor de cada uno de nosotros... y eso Dios lo sabe.

Ante unos tiempos que parece que sólo nos queda obedecer y cumplir, hoy nace esa Luz que nos dice que sigamos soñando, que seamos hombres y mujeres de esperanza. Ante unos tiempos que salen leyes que parecen que nos quitan la libertad para escoger y decidir, incluso la misma educación de nuestros hijos, hoy nace esa Luz que nos deja ser libres; leyes que nos dicen cómo poder morir, hoy nace esa Luz que nos indica cómo vivir... porque nuestro Dios es un Dios de vivos, no de muertos, viene a darnos vida, no a quitárnosla... 

Hoy te invitamos a que en tu casa junto a tu Belén, pongas una vela y la enciendas; para que te recuerde que con este nacimiento, Dios te ha mandado un mensaje muy importante: Yo te amo. ¡Que nada nos impida ser felices! 

¡Feliz Navidad!